1968 - 2018

50 AÑOS UNR

50 Años Universidad Nacional de Rosario

Al servicio de la región y el país

La comunidad de la Universidad Nacional de Rosario celebra un nuevo aniversario de su existencia. Sin embargo, tratándose de un aniversario que se expresa en el número cincuenta (es del 29 de noviembre de 1968 la ley N°17.987, por la que se creó esta Universidad), la celebración no es una más, sino que adquiere características especiales.

Cabe recordar que aquel acto fundacional cuyo cincuentenario estamos celebrando no se materializó sobre una tabula rasa, sino sobre una realidad universitaria consolidada y vigorosa, que se había venido desarrollando aquí desde hacía casi otro medio siglo: en efecto, la Universidad en Rosario (ya que no de Rosario) nació en 1919, como parte significativa (tres de seis Facultades) de la Universidad Nacional del Litoral, “hija dilecta de la Reforma Universitaria”, creada por ley del 17 de octubre de 1919 que promulgó el presidente Hipólito Yrigoyen. De manera que la comunidad de la UNR puede reclamar, sin temor a equivocarse, dos fechas de nacimiento: el 29 de noviembre de 1968, sin duda, pero también el 17 de octubre de 1919. De hecho, nos disponemos a protagonizar con entusiasmo y con fraterno afecto la conmemoración, el año próximo, del Centenario de la Universidad Nacional del Litoral.

Estoy convencido de que la celebración de los aniversarios relevantes en la vida de las instituciones no puede limitarse a la exterioridad del rito, sino que debe convertirse en una oportunidad para hallar inspiración en esos mojones del camino transitado, a fin de aclarar la vista y fortalecer el músculo frente a los desafíos del presente y del futuro.

 

Agente estratégico

Los noventa y nueve años de presencia de la Universidad Pública en este territorio constituyen una importante fuente de inspiración, porque ponen en evidencia la condición de agente estratégico del desarrollo local y regional que le cabe a la Universidad. ¿Acaso resulta imaginable el notable desarrollo de los servicios de salud de la región, públicos y privados, sin los médicos, odontólogos, bioquímicos, farmacéuticos, fonoaudiólogos, psicólogos, enfermeros, que se forman, investigan y emprenden en y desde la UNR? ¿Es posible, acaso, reconstruir el desarrollo industrial de la región desvinculándolo del aporte de nuestros ingenieros, técnicos, químicos, físicos, arquitectos? ¿Podríamos entender el extraordinario auge de la producción agropecuaria en la región, y de la comercialización de esa producción y sus derivados, sin el aporte de nuestros ingenieros agrónomos, nuestros veterinarios y nuestros biotecnólogos? ¿Cómo explicar los logros y reconocimientos alcanzados por la planificación urbanística de Rosario sin vincularlos a la existencia aquí de una “usina” universitaria de producción teórica y técnica de relevancia en esa área?

Lo mismo podemos decir en relación a los aportes que la Universidad ha dado y da al desarrollo del servicio público de Justicia, a la profesionalización del Servicio Exterior de la Nación (nuestra es la primera carrera de Relaciones Internacionales del país), a la institucionalización de las estadísticas como herramienta del Estado (recordemos que la generación de una agencia nacional de estadísticas, precursora del actual INDEC, fue el fruto de una convocatoria del presidente Perón a los responsables de la incipiente área de esa disciplina de nuestra Universidad). Por supuesto, análogas reflexiones pueden realizarse respecto del extraordinario desarrollo literario, musical y plástico de la región, así como de la peculiar relevancia del “nodo Rosario” en el mapa de la producción científico-tecnológica de nuestro país.

 

Espacio y tiempo

La misma Reforma Universitaria de 1918, cuyo centenario también celebramos este año, aporta inspiración con su mensaje de apertura de la Universidad a su tiempo y a su territorio. El futuro, que ya es hoy, nos demanda desarrollar nuestra capacidad de leer con mayor atención el espacio y el tiempo en el que estamos inmersos, mejorando así nuestra capacidad de dar respuesta a ese entorno espacio-temporal. No hablo, por supuesto, de respuestas lineales, a-críticas; por el contrario, estoy convencido de que la propia “lectura” de esa realidad contextual, y de sus necesidades, demanda una decodificación y una construcción que supone valores, visión de futuro y proyecto. Y creo también que habría que abordar esta tarea con una acrecentada capacidad de articular la crítica –tan valiosamente característica del espíritu universitario- con la propuesta, la profundidad de la teoría con la acción comprometida en el presente.

Una dimensión central, sustantiva, de los esfuerzos por mejorar nuestra capacidad de dar respuesta a las demandas del medio es la que atañe a la oferta formativa. En este sentido, creo que deberíamos ser capaces de lograr mucha más transversalidad en los trayectos formativos que propongamos, promoviendo más “permeabilidad lateral” entre los campos disciplinares y entre los ámbitos institucionales que tendemos a asumir como “naturales” contenedores de esos campos. Y deberíamos, también, comenzar a visualizar nuestra oferta formativa en una perspectiva de integralidad, superando la tradición fragmentaria y parcial de la elaboración y la implementación de esa oferta, porque ello nos permitirá ganar en complementariedad y sinergia de los esfuerzos y los recursos. Igualmente sustantiva resulta la dimensión de la investigación, de la producción de conocimiento. En esto nuestra Universidad detenta una posición de prestigio en áreas disciplinares de lo más diversas. El desafío es garantizar la continuidad y la expansión de esa trayectoria, pero en una búsqueda de oportunidades de producir innovación socio-productiva con base en el conocimiento. En fin, hay que decir que la complejidad de los desafíos que enfrentamos demanda, también, un esfuerzo de mejora en la gestión misma: para cumplir con las responsabilidades de gobernar la Universidad no basta ya con el voluntarismo bien intencionado ni con los clichés de la corrección política, sino que es preciso aportar capacitación y profesionalidad para quienes gestionamos. La Universidad Nacional de Rosario renueva, con esta celebración, su vocación de servicio a la región y al país, asumiéndola como núcleo de su misión institucional.

 

Un largo camino recorrido

La Universidad Nacional de Rosario fue creada el 29 de noviembre de 1968, a través de la Ley 17.987. La estructura que la compone en su origen se desprende de la Universidad Nacional del Litoral, institución de la cual toma sus primeros organismos académicos y administrativos.

Los antecedentes de la Universidad se remontan al cambio de siglo con la creación de la escuela de comercio, artes y oficios en 1897, que luego sería la Escuela Superior de Comercio y la Escuela Industrial, antecedente del Instituto politécnico Superior, de 1906.

Al conmemorarse el centenario de la Revolución de Mayo en 1910, se conforma una Comisión Pro-Creación del Hospital del Centenario y de la Escuela de Medicina, este hecho fue reconocido Universidad Nacional de Rosario como otro hito para su creación.

La concreción del Hospital Escuela del Centenario señala la preocupación de la sociedad rosarina, acorde con los intereses de la época, de contribuir al crecimiento del país a través de la educación y la cultura.

En la fundamentación del proyecto se argumentaba que existían recursos humanos para la cobertura de cátedras y también potenciales alumnos; además, se remarcaba la necesidad de crear un hospital para dar cuenta de las demandas de salud de la población no sólo de la ciudad de Rosario sino también su zona de influencia.

El proyecto se ejecutó en terrenos municipales, en la manzana de Santa Fe, Urquiza, Vera Mujica y Suipacha y comenzó a funcionar, a partir de 1920, la recientemente creada Universidad Nacional del Litoral.

En mayo de 1913 Juan Alvarez, propuso un proyecto de ley para crear una universidad nacional en Rosario.

Asimismo, las instituciones educativas radicadas en la ciudad estaban desorganizadas o dispersas, problema que se resolvería con la creación de una institución que las nucleara a todas, permitiendo no sólo la optimización de recursos financieros, sino también la programación conjunta de actividades.

En el año 1930 se crea el Departamento de Extensión Universitaria de la Universidad Nacional del Litoral radicado en Rosario, una estructura autárquica y con presupuesto propio. Esta estructura, fue la primera de este estilo en el sistema educativo nacional, y sirvió para dar una respuesta, aunque sea parcial, a los problemas de organización de los institutos universitarios
de la ciudad.

 

1968: El año de la creación

La UNR fue creada en el marco del gobierno de facto de Juan Carlos Onganía. Este gobierno había sancionado un año atrás la Ley Orgánica de Universidades (17245/67) que eliminó la posibilidad de cualquier actividad política en las universidades y reformuló el gobierno tripartito y la imposición del principio de la jerarquía académica de los profesores. El máximo órgano de gobierno era la Asamblea, que elegía o separaba al Rector.

El Consejo Superior estaba integrado por el Rector y los Decanos y los Consejos Académicos se integraban por consejeros docentes. Los estudiantes sólo participaban en éstos con voz, pero sin voto, debiendo cumplir determinados requisitos académicos.

De esta manera, se pretendía organizar un sistema de educación superior acorde con los propósitos del régimen de facto: orden, jerarquía, planificación, coordinación y eficiencia, sin alterar los parámetros de la tradición liberal, como la autonomía académica, la participación en el gobierno del cuerpo docente, la gratuidad (sólo en el grado y en aquellos estudiantes que alcanzaran un mínimo de materias aprobadas) y la búsqueda de la equidad.

Asimismo, se introdujo la aprobación de pruebas de ingreso reglamentadas por cada Facultad como requisito de admisión a las universidades y la posibilidad de organizar las carreras en ciclos, al final de los cuales se les otorgarían los certificados correspondientes.

La Universidad Nacional de Rosario, en la época de su creación, estaba compuesta por las facultades de Ciencias Médicas (1919), Ciencias Exactas, Ingeniería y Arquitectura (1919), Ciencias Económicas (1919), de Humanidades y Arte (1947), Odontología (1959) Facultad de Ciencias Agrarias (1967); y Derecho (1967).

En 1970 la Escuela de Bioquímica y Farmacia, dependiente de Medicina, se constituye como Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas.

La escuela de Arquitectura, creada en 1923 y dependiente de Ingeniería, se transforma en Facultad de Arquitectura, Diseño y Planeamiento en el año 1971.

En el año 1973 se crea la Facultad de Ciencias Veterinarias en la localidad de Casilda, donde funcionaba la Escuela Agrotécnica “Libertador General San Martín”

Ese mismo se crea la Facultad de Ciencia Política y Relaciones internacionales y, por último, en el año 198 se crea la Facultad de Psicología, que era una escuela de la Facultad de Humanidadesy Artes (ex Filosofía y letras)

Actualmente la Universidad Nacional de Rosario, tiene más de 96 mil alumnos entre pregrado, grado y posgrado, seis veces más que la cantidad de estudiantes que había en 1968. Actualmente el 60% de los estudiantes son mujeres, en los orígenes las alumnas eran menos del 40%.

La UNR está compuesta por doce facultades, tres escuelas de pregrado, y un instituto interdisciplinario. Tiene más 60 carreras de grado y unas 230 carreras de posgrado.

De la Universidad Nacional de Rosario egresan unos 8 mil nuevos profesionales cada año. Contando además casi 9 mil investigadores propios.

 

El Gobierno de la Universidad

El primer Estatuto de la UNR data del año 1970 en el marco de la Ley 17 245, dejando el gobierno universitario en manos del claustro docente. El modelo de organización adoptado estaba altamente centralizado tanto en la toma de decisiones como en los sistemas de información, respondiendo a la lógica del gobierno de facto a nivel nacional, autodenominado “Revolución Argentina”.

Con el regreso a la democracia, en 1973 el Poder Ejecutivo Nacional estableció la normalización de las universidades a través del proceso eleccionario según lo establece la Resolución CS Nº 66/73; en la misma se convoca para el 3 de abril a los Consejos Académicos constituidos y a la Asamblea Universitaria para el día 6 de abril. El 24 de marzo de 1976 las Fuerzas Armadas asumieron el gobierno e inauguraron una dictadura que se sostuvo en el poder a través de la imposición del terrorismo de estado, la suspensión de las garantías individuales y la sistematización de la persecución política. Se trató de una época de represión dirigida, entre otras, al sistema educativo y a las universidades, basada no sólo en la persecución, desaparición y expulsión de docentes y estudiantes, sino también en el control de los contenidos de enseñanza, la imposición de rígidas medidas disciplinarias y la suspensión de toda actividad política.

 

El retorno a la democracia

Con el retorno de la democracia, la Universidad Pública se convirtió en una de las prioridades del nuevo gobierno. Al asumir como presidente Raúl Alfonsín firmó el Decreto 154 de Normalización de las Universidades Nacionales.

En 1988 la Asamblea Universitaria reformó el Estatuto incorporando el claustro nodocente al cogobierno.

Por primera vez, desde su creación la UNR contó con la plena vigencia de los órganos de gobierno inspirados en el ideario reformista del 18.

De esta manera el gobierno de la Universidad Nacional de Rosario, está integrado por los claustros docentes, estudiantes, nodocentes y graduados.

El primer Rector electo fue Juan Carlos Millet, quien cumplió sus funciones por dos períodos consecutivos: 1986- 1990, 1990-1994; luego lo sucedieron Raúl Arino, 1994- 1998, Ricardo Suárez, 1998-2003, reelecto para el período 2003-2007 (quien no finaliza su segundo período ya que fallece en el año 2006, asumiendo este cargo el Vicerrector, Aldo Gimbatti, hasta completar el mandato), Darío Maiorana ejerció el cargo de Rector durante dos períodos: 2007-2011, 2011-2015 y Héctor Floriani quien desempeña las funciones desde el año 2015.

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